miércoles, 13 de enero de 2021

BALLET TRIÁDICO DE OSKAR SCHELEMMER ( la danza en la Bauhaus)

 La obra “Ballet Triádico” es una presentación escénica compuesta, diseñada y dirigida por Oskar Schelemmer. Su composición comenzó alrededor de 1912 pero en 1922 se representa en su totalidad y como obra que marcaría un referente en la vanguardia artística alemana. 

Mira el ballet aquí


Para comprender la naturaleza de esta obra tenemos que hacer una retrospectiva sobre su autor. Nos encontramos en una Alemania, que recién salida de la Primera Guerra Mundial, busca reinventarse y romper con todo lo anterior. La guerra trajo un progreso industrial y tecnológico si bien económicamente y socialmente tuvo tal impacto, que pasó mucho tiempo hasta encontrar una “estabilidad”. Es en esta situación en la que una innovadora concepción del arte emerge para reivindicar la novedad, la innovación. La escuela de la Bauhaus fue una escuela de arte creada específicamente para estos fines, pretendiendo ser líder en la precursión de las vanguardias constructivista y modernista. Uno de sus alumnos y posteriormente docente más reconocidos es Oskar Schelemmer, habiendo estudiado bellas artes y posteriormente en la Bauhaus, Oskar era pintor, escultor y diseñador. 


El constructivismo era un movimiento artístico con el que este creador se sentía muy identificado, movido por la utilidad de las obras artísticas y la figura humana, llegó hasta la danza para utilizarla como medio, para hacer una puesta escénica que representase todos los conceptos con los que estaba fascinada media Alemania en esos momentos. Las características son las siguientes:


 La obra de arte tiene comunicación con el espacio que la circunda; he aquí la gran importancia del decorado y el escenario en el que se desarrolla “Ballet Triádico” , el fondo se vuelve el principal comunicador de la obra, el color ( amarillo, rosa y negro) pretende ser el contexto argumental para el espectador. La escena amarilla quiere emular alegría, la rosa transportarnos hacia la solemnidad con un aire ceremonioso, y por último, la escena negra crea un espacio neutro para el misticismo y la fantasía. Otros elementos de la puesta en escena son la rampa y escalera que están presentes en las tres “fases” del ballet. Probablemente tuvieran una utilidad cercana a la espiritualidad para el autor, la rampa se usa como descenso y las escaleras como ascendimiento.   


Otra característica de este movimiento es que la obra se abre al espacio mediante elementos transparentes, geométricos y lineales. Una de las cosas por las que este ballet es tan reconocible es por el vestuario, que utilizando la geometría, dota a los intérpretes de una impersonalidad característica de muñecos, juguetes. Las esferas, los arcos y las líneas rectas integran el vestuario junto con la variedad creada entre los colores primarios. 


Finalmente este ballet reúne otras dos características que lo podrían incluir en el movimiento constructivista. La primera de ellas es que se hace hincapié en lo abstracto pero funcional y la segunda, que por todo lo anterior, se aleja claramente del arte burgués. 

A nivel estructural la obra guarda parecidos con los ballets clásicos, la división en tres actos es común en el mundo de la danza, Schelemmer divide la obra en tres secciones porque el tres “trasciende la dualidad dando lugar al colectivo”.

 

La espiritualidad siempre está ligada de una u otra forma con la experiencia artística, para este creador la obra era “matemática metafísica y artística” y una “fiesta en forma de color”. 

En el ballet busca representar dos valores importantes del movimiento, lo primitivo antes que lo florido y recargado, de ahí la simplicidad geométrica de la coreografía, pudiera ser complejo pero como se presenta de una forma” ordenada” el espectador siempre tendrá la capacidad de procesar la obra en el momento. Otro valor; el ingenio antes que el sentimiento. Ciertamente, aunque “Ballet Triádico” nos puede transportar a momentos reflexivos y si tiene una expresividad, comentada anteriormente en la significación de los colores, no tiene una finalidad expresiva referida a la reflexión emocional, no busca evocar en el espectador el florecimiento del sentimiento. La propia música que acompaña el ballet, compuesta por Paul Hindemith, también busca alejarse de la emocionalidad. 


Obras como esta, me parecen un referente importante, pequeños escalones que conducen hacia la abstracción de la danza, las nuevas formas de expresión y las variantes que aún quedan por explorar. Todas las crisis llevan a una ruptura del orden establecido y deja emerger movimientos e intereses artísticos, que buscando innovar reflejan al mismo tiempo, la sociedad del momento. En esta obra, yo diría que la coreografía es el elemento menos importante de la presentación escénica. Es una excusa, es solo el transporte del resto de valores, los verdaderos protagonistas de este ballet. 



                                                                                          Carmen Cebrián González 


jueves, 8 de octubre de 2020

 

“ROBOT”  de Blanca Li

https://www.youtube.com/watch?v=4Mf_bpoWsz8

 

 

Hasta hace poco pensábamos que la Danza y el Teatro, con mayúsculas, sobrevivirían como posesión única del ser humano. Los escritores del siglo XX comenzaron a crear un género llamado Ciencia-Ficción Postapocalíptico y el mundo audiovisual empezó a llenarse de robots, inteligencias artificiales y máquinas que tomarían el control y cambiarían el curso de la humanidad. Cuando vi esta obra, todo mi cerebro empezó a trabajar para calcular las infinitas posibilidades que se habían abierto para el mundo del arte, al tratar de poner un robot a danzar, a interpretar… Todos y todas sabemos que vivimos en una era que será un antes y un después. En una sola década nuestra vida puede cambiar hasta volverse algo que nuestros abuelos no reconocerían. Ver a una máquina programada para moverse a un tiempo determinado, realizar esfuerzos, incluso comunicarse ya estaba implementado en la conciencia general de mi generación. Pero cuando se puede crear arte… cuando podemos usar estas máquinas para generar expresión y comunicación artística, ya no estamos hablando de usar el robot como una herramienta más, como un abanico o una falda. El robot se vuelve el propio intérprete. Incluso el artista. Apasionada con esta idea y asustada (tengo que reconocer) me fui a la gran fuente de sabiduría que es internet y descubrí que no hace mucho, mentes pensantes habían conseguido crear una mente todavía más pensante que era capaz de componer música. ¡Una inteligencia artificial creando!

Todo el que tenga un poco de conciencia se llevará las manos a la cabeza, si un robot sabe hacer arte, ser arte… ¿Qué puede hacer el ser humano?

Esta obra puede estar más conforme con tu gusto visual, más de acuerdo con tus valores, puede gustarte, o por el contario puedes odiarla, no entenderla, probablemente leerla mediante el guion del académico erudito y tratarla como basura en tu crítica. Pero si o sí, tendrás que reconocer que marca un final y por lo tanto, un principio, en esta forma de expresión que llamamos danza. De hecho, puede ser considerada bajo mi opinión, simplemente Performance, sin añadir ni más ni menos.

Esto es lo bonito del carácter evolutivo natural del arte, obras como esta, que generan debate, son necesarias. ¿Qué sería el mundo del arte sin un Jackson Pollock, sin un Picasso? Artistas que pusieron sobre la mesa nuevas posibilidades y deconstruyeron el ideal artístico de sus contemporáneos.

Entrando un poco más en la obra, lo primero que puedo identificar es unidad. Sí, veo el concepto, veo la propuesta, veo el debate que se abre y siento que todo es un circulo que rodea una misma cosa. Todos los elementos cohesionan; estoy hablando de los interpretes humanos, de sus movimientos, de la luz, de la música, de los músicos no humanos y de los sí humanos que han trabajado detrás.

Cuando comienza la obra tenemos un nuevo movimiento de arte visual llamado VideoMapping o también conocido como Proyección 3D. En un cuerpo (humano) se proyectan diversas imágenes, entre ellas nuestro cuerpo de dentro hacia afuera, nuestros órganos y nuestro sistema nervioso, vemos diferentes engranajes sintéticos que continuamente se transforman en diversos humanoides, algunos popularmente conocidos de sagas como Star Wars, (y es que tengo que mencionar las referencias a la cultura general contemporánea que aparecen, de forma salpicada, en varios momentos del performance). Después de este show lumínico, se produce una especie de introspección. Hay bailarines y bailarinas en escena, que con una música ambiental que mezcla sonidos marinos, como si estuviéramos en una placenta, a punto de nacer, sonidos variados de maquinaria y una voz lírica. La luz que funciona de cenital individual para cada intérprete y sus movimientos idénticos, nos hacen pensar que en el ambiente en el que estamos, no hay individualidad, no hay personalidad. Estamos viendo humanos imitando a algo no tan humano. Y más tarde veremos humanoides imitando humanos. Si todo parece demasiado lioso, es porque así es.

La representación de la cotidianidad en nuestras vidas actuales no tarda en llegar, música frenética, movimientos caricaturizados, un caos que nos hemos acostumbrado a tener. Trabajos monótonos, hábitos de aseo incluso comportamientos juiciosos y malversadores, (que parecen ser una característica humana) empiezan a extasiar a los y las intérpretes. Junto con su cansancio físico va nuestro cansancio mental, nuestro hastío como público que se siente identificado en esos comportamientos.

El discurso de la obra ha comenzado en el principio, pero es en este punto, donde la reflexión es… innegable.

Pronto comienzan a pasar cosas en escena que deambulan entre la cotidianidad y lo extraordinario, sobre todo cuando ves a un robot interpretar lo que podría ser un niño o una niña. El momento en el que un robot te transmite ternura, porque está “ aprendiendo” a caminar y más tarde a bailar como si fuera un niño humano, es el momento en el que intuyes que algo no está pasando como esperabas, a pesar de saber que venías a ver algo sobre robots.

El intercambio entre conceptos me dejó la cabeza abrumada, no podía separar la iluminación, música, escenografía y vestuario de la obra coreográfica en si, porque estaba demasiado absorta en humanos que sufren “cortocircuitos” y robots que van de divos y lo contrarias que suenan estas afirmaciones. Quizás sea porque realmente funcionaban en simbiosis dentro de la obra.

Como opinión personal tengo que comunicar que seguramente habría disfrutado mucho verla presencialmente, al igual que sé que la habría sufrido. Al final, la labor comunicativa del arte es esa, no importa qué te lleves, siempre que te lleves algo. Quizás te lleves escándalo, asombro, paz, diversión tal vez, hastío incluso.

Sin duda recomiendo esta obra como escape en el confinamiento.

                                         

 

 

                                                                           Carmen Cebrián González

 

   

 

 

martes, 21 de abril de 2020

ORFEO Y EURÍDICE de Pina Bausch

Parte 1
Parte 2

 Primero de todo, ahí están los enlaces para poder ver la obra en Youtube.

ORFEO Y EURÍDICE  de Pina Bausch 

La obra de Pina narra el mito de Orfeo y Eurídice desde el momento en que esta ya ha muerto a causa de la picadura de serpiente, el día de su boda, y Orfeo desesperado se propone bajar al infierno para convencer a Hades que la deje marchar de nuevo al reino de los vivos, concediéndole a este su deseo con una condición, no mirar atrás hasta que el sol bañase por completo el cuerpo de su amada, desenlazando en un trágico final pues Orfeo mira a Eurídice antes de que el sol termina de alcanzar toda su piel, quedando en la sombra el pie donde también le mordió la serpiente, muriendo así por segunda vez.


Los y las bailarinas de la Opera de París conforman un elenco de almas o de alegorías; a la virtud, a la fe, a la paciencia y como no, al amor. La fuerza de Orfeo no se encuentra en la brutalidad física si no en el don de la palabra y las artes, con su música logra amainar a Cancerbero, el guardián del infierno y convencer a Hades. Vemos a un bailarín armónico de figura esbelta y movimientos dulces. Un Orfeo que vive en la lamentación y que es empujado por la desesperación a bajar al lugar de donde nadie sale con vida. A pesar de ser el intérprete que claramente más tiempo baila en escena, y que uno de los mitemas sea su sufrimiento, también tiene mucho peso el trágico final, no siendo solamente el desenlace apresurado de otras obras.
Eurídice sale con un vestido rojo hasta los pies contrastando con el espacio y el ambiente estático de los colores neutrales, así como con el cuerpo de Orfeo. Ahora toda la atención está en ella, en la amante que está siendo rescatada de una muerte poco merecida y que lamenta y suplica con sus movimientos como si intuyera de nuevo el trágico final.


La escenografía para Pina juega un papel fundamental, siendo considerada como una de las grandes estrategas de la metáfora y el simbolismo escénico. Las naturalezas muertas y los colores de los vestuarios con gran relevancia para el mensaje a transmitir, son un punto en común en casi todas sus obras. El árbol seco y tumbado de la primera escena, que transmite una imagen desoladora de los efectos naturales e inevitables de la vida. Desde este momento ella ya está aventurando el final. La muerte natural está presente en escena junto a una novia inmóvil, en extremos opuestos del escenario. Y no parecen compartir rango. La novia está alzada por encima de este árbol derruido. El simbolismo de esta escena, que también incluye espejos y un cuerpo de baile enlutado, me parece magistral.


La segunda escena me parece de una subrealidad sin precedentes, los movimientos son livianos, continuos, flotantes. Es como si nos estuvieran presentando a través de la coreografía el ligero velo que separa la vida de la muerte y que Orfeo está a punto de cruzar. La belleza de esta escena se consigue con un ambiente tenue y relajado, con unos vestidos de gasas flotantes color rosa malva, compartiendo escenario con escenografía de parterres de flores y grandes rocas. Lo onírico se reparte su lugar entre los intérpretes y la coreografía en sí.


Probablemente una de las herramientas mas expresivas que trabaja Pina en esta obra es mezclar el mundo de los pensamientos con aquello que vemos desde fuera. Y lo consigue usando la interpretación de cantantes líricas que interpretan grandes piezas, como si su voz y los protagonistas fueran uno solo. Yo no entiendo la letra de estas interpretaciones, pero no me parece necesario para distinguir monólogos internos de dos personas a las que el destino les ha guardado lo peor para el final.
Otra de las metáforas que realmente me ha parecido maestra es la de usar en la segunda escena, unos hilos que ataban a las bailarinas, que trazaban sutiles dibujos en el escenario, y que da la impresión de que todo está ligado, tiene una continuidad y por mucho que se enreden el final va a ser el mismo.
El final inevitable a pesar del llamado “viaje del héroe” en literatura clásica, que es lo que hace referencia a el acto de Orfeo, me parece una de las conclusiones a destacar, igual que en el mito original.


Para finalizar, mi opinión es que la literatura clásica es algo enrevesado de representar, es meterse en una amplia posibilidad de fracaso porque los mitos y leyendas, suelen contar muchas cosas entre líneas, la doble moral, el comportamiento humano instintivo y el racional, los valores y todo aquello que compartimos como sociedad; se enfrentan entre ellos, se dan la mano, se abrazan y en ocasiones se anulan. Darle un valor estético y comprometerse a un autoanálisis no es siempre sencillo. Aunque por la perdurabilidad de los mitos, no solo en la historia en general, si no en la historia del arte, aún hoy en nuestros días, parece ser que seguimos necesitando de sus enseñanzas, de sus retos. 




miércoles, 15 de abril de 2020

"ONE FLAT THINGS" de William Fortsythe

enlace al video aquí




Como análisis general de la obra, una de las primeras cosas a destacar es el espacio utilizado. Parece tratarse de una nave hecha de hierro y madera, como las usadas para las exposiciones universales del siglo XX. Es curioso, porque en mi opinión, encaja mucho con lo que me ha transmitido la obra. Naves de grandes y amplios espacios internos, sin gruesas columnas divisorias, sin muros y contrafuertes, representaron el espíritu arquitectónico de todo el siglo, la era industrial, el uso de nuevos materiales, el ser humano doblegaba las exigencias de las leyes físicas a voluntad de la estética. En este marco, vemos a una masa de 20 bailarines y bailarinas, arrastrar grandes mesas, rectas, sencillas, lo que llamaríamos ahora minimalista. Crean una cuadricula perfecta en mitad del espacio escénico. Un orden inquebrantable, sólido. Los intérpretes vienen a romper con ese orden visual, alteran lo estático con movimientos muy dinámicos. De repente, visualmente falta espacio. La escena se ve saturada y llena de estímulos visuales que llaman tu atención. La sensación es que nunca podrás ver la coreografía que realiza cada uno de los intérpretes. El popurrí de movimiento y colores rompen las líneas creadas en el espacio y constituyen la coreografía en si misma.


Para mí la obra viene a representar la dualidad, los opuestos. Sin darle más vueltas al asunto ni enredarme en conceptos metafóricos y oníricos, esta coreografía parece representar el Orden-Caos, Sonido-Silencio, Estático-Móvil, Recto-Curvilíneo. 

Las dualidades se dan continuamente gráficamente representadas. Voy a destacar una de ellas por su aparición poco frecuente en la danza: Esta obra no tiene música, los únicos estímulos sonoros provienen de la acción de los y las intérpretes, su interactuación con las mesas, con el suelo y con elles mismes.

Al comienzo pensé que las mesas podían estar suponiendo un obstáculo, pronto me di cuenta de que estaban aumentando las posibilidades del movimiento, al contrario de mi planteamiento inicial. Las mesas consiguen crear tres espacios diferentes en el mismo marco. Sobre las mesas, entre las mesas y bajo las mesas. El título de la obra, sin embargo, me ha causado algún quebradero de cabeza. Si bien es cierto que muchas veces los títulos no son relevantes, o quieren hacer metáforas y distracciones, no consigo olvidar lo que dice Margarita Piñero; “los títulos de las obras deben ilustrar”. Es por esto que siempre tenemos la inercia de pensar que el creador está dando un mensaje más, que completa información de la obra, te prevé o te resuelve una situación. En este caso “one flate things” vendría a significar “una cosa plana”. ¿Hace referencia a esa cuadricula que yo comentaba, a la rectitud y la continuidad lineal del espacio? A la parte que son el orden, el silencio, ¿lo estático y lo recto?

Hay acción-reacción de los intérpretes, pero las mesas siguen estáticas. Inertes. Y el elevado dinamismo de la coreografía crea una sensación de saturación, de disturbio, mientras que hay una obsesión de mantener el orden de las mesas (en varias ocasiones los intérpretes “corrigen” los cambios que se puedan producir en la formación de mesas con su movimiento).                
                                                                                          Carmen Cebrián González 

BALLET TRIÁDICO DE OSKAR SCHELEMMER ( la danza en la Bauhaus)

  La obra “Ballet Triádico” es una presentación escénica compuesta, diseñada y dirigida por Oskar Schelemmer. Su composición comenzó alreded...